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El mal humor en los niños

Todos en algún momento hemos estado de mal humor por causas diversas y nos enojamos con nuestros hijos, esposa(o) o amigos. Aunque sabemos que enfadarnos no nos lleva a nada bueno, en ocasiones no podemos evitarlo. Pero, ¿qué sucede cuando el que se enfada con nosotros es nuestro pequeño hijo? Hoy hablaremos del mal humor en los niños.

Generalmente cuando un adulto tiene ciertas actitudes hostiles hacia los demás, tendemos a justificar sus acciones diciendo que está molesto y por eso actúa de esa manera, pero cuando un niño demuestra estas mismas actitudes lo tachamos de berrinchudo y le pedimos que deje de tenerlas.

El mal genio en los niños se observa desde que son muy pequeños y es parte de su personalidad. Las actitudes que tendemos a etiquetar como berrinche no son otra cosa que la manifestación de su enojo ante las cosas que no puede cambiar o que no salieron como él esperaba. Algunos niños se enfadan más fácil que otros porque cuentan con un temperamento más fuerte que es necesario educar para que aprendan a controlarlo.

Estos pequeños de temperamento fuerte en ocasiones se enfadan tanto que llegan a perder el control y su comportamiento termina por herir a otros o a ellos mismos dando puñetazos a las cosas, pegando a los demás, azotando puertas, etcétera.

Es obvio que para los padres de estos niños les es más difícil llevar una relación armónica con ellos porque tienden a desesperarse fácilmente al verse rebasados por las conductas de sus hijos; aunado a que los niños con este tipo de temperamento, según algunos expertos, suelen tener una capacidad de argumentación mayor que los niños que tienden a ser más tranquilos, de tal manera que podrían presentarse mayores enfrentamientos con ellos si no se sabe cómo abordarlos.

Lo importante aquí no es pedirle que deje de manifestar su enojo, sino ayudarlo a controlarlo y a expresarse sin agredir a nadie. Sin embargo, para poder enseñarle a los niños a controlar su temperamento, es necesario que los adultos que están a su alrededor prediquen con el ejemplo.

Como adultos debemos entender que al igual que nosotros, los niños pueden estar de mal humor por diversos factores. Lo ideal es no dejar que crezca su enojo: la clave está en la paciencia. Es importante que ayudes a tus hijos a conocerse y a controlar sus emociones a través del diálogo con un tono apropiado, un contacto visual y un ambiente cordial. 

En Red Familia te damos algunos tips que pueden ayudarte a lidiar con el mal humor de tus pequeños:

  • Brindar un ejemplo positivo ante los conflictos mejorará las actitudes de los niños.
  • Ante una actitud descontrolada de tu hijo, ármate de paciencia para contestar de la mejor manera y notificarle que tendrá tu atención cuando se calme.
  • En momentos de calma, explícale que obtendrá un mejor resultado si manifiesta sus ideas con respeto.
  • Al momento de dar alguna instrucción procura ser claro y concreto con lo que se espera que haga, para evitar confundirlo y que se sienta frustrado.

Mediante el ejemplo y la comunicación, los padres debemos ayudar a nuestros hijos a que aprendan a conocer y a controlar sus emociones para que puedan expresar sus necesidades y deseos de la mejor manera. ¡En la familia está la solución!

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