Menu

Hogares Monoparentales y Biparentales

En México, 90.5% de los hogares es de tipo familiar. Aquellos donde están el padre y la madre al cuidado de sus hijos son los “biparentales” y otros en los que, por diversas circunstancias, está solamente el padre o la madre: “monoparentales”.

 La proporción entre estos tipos de hogares ha ido cambiando. Mientras que los hogares biparentales eran lo más frecuente, actualmente hay un número cada vez mayor de hogares con uno solo de los padres.

Consecuencias

Cuando nacen los hijos, estos están totalmente indefensos y necesitan de sus padres para ser alimentados, protegidos y satisfacer todas sus necesidades. Si alguno de ellos le falta, su desarrollo se verá afectado. 

En el Reino Unido, 70% de los jóvenes delincuentes procede de “familias” monoparentales. Los niños que crecen en este tipo de ambiente tienen el doble de posibilidad de sufrir desórdenes mentales que aquellos que viven con sus dos padres.

Las adolescentes que provienen de hogares sin padre o que fueron hijas de adolescentes, tienen una mayor probabilidad de repetir el mismo patrón convirtiéndose en madres solteras a corta edad.

La sociedad paga un alto precio cuando ambos padres no se corresponsabilizan de la educación de sus hijos (Liliana Esmenjau, 2010).

Hogares uniparentales y biparentales

Qué dicen los Expertos

Día de la Familia, la convivencia familiar
Mario Alberto Romo Gutiérrez
Director Red Familia

Hoy hablaremos de un tema muy importante y que nos involucra a todos: la convivencia en familia.

Leer más

 

Estudios revelan que […] la familia se encuentra idealizada como el refugio en donde los mexicanos sí pueden confiar unos en otros: es el conjunto donde se comparten valores y se encuentra apoyo.

El mismo estudio afirma que para 81 de cada 100 mexicanos, antes que el país, está su familia.

De ahí la importancia de la familia como un espacio de apoyo y confianza, porque más allá de los problemas y las crisis que surgen dentro de ella, la familia tiene fortalezas que al final del día son las que la sostienen. Justamente una de esas fortalezas es la convivencia en familia.

Convivir es vivir con otros, formar un equipo en donde sus integrantes tienen intereses individuales, pero también objetivos comunes que harán que ese equipo llegue a la final y obtenga el campeonato.

El equipo de cada uno de nosotros es nuestra familia, y en él invertimos nuestro capital más preciado: el amor. Es en nuestra familia en donde aprendemos a comunicarnos y a convivir con los demás.

Esta convivencia debe estar dada en un ambiente de armonía y cordialidad para obtener resultados positivos, por esta razón es muy importante que como padres propiciemos un ambiente de respeto y tolerancia entre los miembros de nuestra familia.

Existen algunos puntos que debemos tomar en cuenta para fomentar una sana convivencia dentro de nuestra familia:

Diálogo.- Debe existir un verdadero diálogo en donde las ideas y aportaciones de cada uno de los integrantes tengan la misma importancia.

Respeto.- Aceptar y entender que no todos pensamos de la misma manera y debemos respetar los puntos de vista de los demás.

Generosidad.- La ayuda mutua, el buen trato, el dar y recibir siempre deben estar presentes dentro de la familia.

Responsabilidad.- Se mantienen los compromisos y cada cual asume las consecuencias de sus decisiones y acciones.

Tolerancia y empatía.- Aceptar a cada uno de sus miembros tal y como son, ponernos en el lugar del otro para entenderlo sin recurrir a métodos violentos o impositivos.

Ten en cuenta que la vida familiar no necesita de grandes cosas o de esfuerzos sobrehumanos: hay que cuidarla con pequeños detalles 

El secreto de una sana convivencia radica muchas veces en esas pequeñas cosas que a veces pasamos por alto: el darle los buenos días y despedirnos con un abrazo antes de irnos al trabajo es uno de los mejores regalos que podemos darles.

En la familia, cómo se construye.
Mario Alberto Romo Gutiérrez
Director Red Familia

Los actores que destruyen se centran en lo negativo, lo que agudiza sus sentimientos y se les dificulta gobernarlos. Cuando en una familia surge un problema serio, existen diferentes tipos de actores dentro de ella: los que destruyen y los que construyen. Veamos cuál es la diferencia entre estos dos tipos.

Leer más

 

Cuando explota un problema y todos, o casi todos, llegan a conocerlo y a padecer de modo directo o indirecto sus consecuencias, es cuando vemos las distintas reacciones de cada uno de los miembros de la familia. Habrá quien ante el problema familiar tome una actitud negativa: que guarde rencores, busque culpables, pida justicia o incluso busque venganza. En estos casos, deberá darse cuenta de que todas estas actitudes destruyen la unión de la familia.

En Red Familia te queremos decir que ante cualquier situación, por difícil que parezca, debemos de actuar positivamente, porque un problema dentro de la familia no debe convertirse en un motivo que destruya los lazos que unen a padres, hermanos e hijos.

Nos toca a cada uno de nosotros ver qué actitudes negativas tenemos que erradicar en la propia conducta, cómo puedo apoyar a mi familia, cómo tenderle la mano. Será entonces que podremos sanar y superar situaciones difíciles con una mayor unión y afecto constructivo.

En tu familia ¿conviven o sólo viven?
Mario Alberto Romo Gutiérrez
Director Red Familia

En esta ocasión, trataremos un tema que debe de ser primordial para todos nosotros; la convivencia familiar, a que me refiero con esto, es muy fácil, comencemos por cuestionarnos si en nuestra familia convivimos o solo vivimos.

Leer más


Hay familias que sufren de silencio, son familias incomunicadas y reservadas, que en cierto momento se sienten ajenas, que a veces se cruzan en los pasillos de la casa, se sientan en la misma mesa a comer, ven televisión en grupo y salen los fines de semana juntos, pero sin contacto real.

En familia ocupamos el mismo espacio, pero en ocasiones no hay conexión mental ni afectiva, son familias sordomudas, donde nadie sabe del otro más allá de lo que se puede ver.

Nosotros como individuos tenemos la capacidad de sobreponernos y generar cambios, pero la educación familiar deja marca, siempre queda algo, cada familia deja su huella: a veces una raya y otras una sonrisa.

Bien lo dijo Thomas Jefferson “Los mejores momentos de mi vida han sido aquellos que he disfrutado en mi hogar en el seno de mi familia”.

El no conocer a nuestros hijos o hermanos puede resultar peligroso y en especial si se trata de alguien a quien supuestamente amamos.

En Red Familia te queremos invitar a saber más de los miembro que integran tu familia, nosotros como padres de familia podemos empezar con el ejemplo, acércate con tu hijo preséntate con él, “hola mucho gusto, soy tu padre”; así de sencillo, es complicado pero funciona para identificarte con él.

Y así generarás un ambiente mucho más cálido y quizá ellos, tus hijos, puedan acercarse también y decirte “encantada, soy tu hija, mi mundo es éste”.

Te invitamos a que reflexiones, es muy sencillo, si vivimos juntos, es bueno que se sienten en familia a conversar, a celebrar, a convivir.

Organiza encuentros pequeños orientados hacia el bien común: “qué hay de ti, en qué andas, qué has hecho”.

Cuando veas o sientas un momento de convivencia aprovecha para poner un tema en la mesa, conoce el punto de vista de tus hijos respecto a éste, te dará una visión de cómo piensa y cómo ve la vida.

Date el tiempo, el espacio, la creatividad, el ingenio para acercarte y conocer a las personas que amamos.

Tips.

  • Un hijo es un proyecto a largo plazo que necesita del apoyo y presencia de ambos padres.
  • Los hijos necesitan de la atención diaria, no solo los fines de semana.
  • La estabilidad y el cariño de ambos padres es necesaria para su sano desarrollo.
  • El hijo tiene derecho a conocer y saber de sus padres, no importan las circunstancias ni las condiciones por las cuales no se encuentren viviendo con él.
  • El respeto y la sana convivencia que exista entre ambos padres, darán seguridad y estabilidad emocional al hijo.
SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN